| |
PhysiciansMedGuide
El
uso de la medicación en el tratamiento de la depresión
en niños y adolescentes: información para los médicos.
Redactado
por la
American Psychiatric Association (APA)
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)
Con
la colaboración de
una alianza nacional de padres comprometidos,
fuentes de información y asociaciones profesionales
El
15 de octubre de 2004, la Administración Federal de Drogas
y Alimentos (FDA) indicó a las compañías farmacéuticas
que todos los antidepresivos distribuídos en los Estados
Unidos lleven un recuadro negro de advertencia que exprese que los
medicamentos "...aumentan el riesgo de pensamientos y comportamientos
suicidas (tendencia suicida) en niños y adolescentes con
un trastorno depresivo mayor (TDM) u otros trastornos psiquiátricos"1.
La advertencia afirma que el aumento de riesgo de pensamientos y/o
comportamientos suicidas en una pequeña proporción
de niños y adolescentes es más probable durante las
primeras fases del tratamiento. La FDA no prohibió el uso
de medicación en jóvenes, pero pidió a los
médicos y a los padres que observen de cerca a los niños
y adolescentes que toman antidepresivos para poder determinar si
empeoran los síntomas de la depresión o si tienen
cambios inusuales de comportamiento.
La
American Psychiatric Association (APA) y la American Academy of
Child and Adolescent Psychiatry (AACAP) representan a la mayoría
de los psiquiatras generales y psiquiatras de niños y adolescentes
en el país. La APA y la AACAP comparten la preocupación
de que la acción de la FDA pueda limitar el acceso a un tratamiento
necesario, adecuado y eficaz para niños y adolescentes con
depresión, ansiedad y otros trastornos psiquiátricos.
En
los debates del panel asesor de la FDA surgieron dos planteamientos
diferentes: A) la convicción de que es esencial un seguimiento
cuidadoso de los pensamientos y comportamientos suicidas entre pacientes
niños y adolescentes que reciben antidepresivos y lo cual
sería destacado en un recuadro negro de advertencia, y B)
tener conciencia del riesgo de que un recuadro negro tenga el efecto
contraproducente de limitar el acceso a un tratamiento necesario,
adecuado y eficaz. La preocupación de la APA y de la AACAP
es que los beneficios científicamente probados del tratamiento
de la depresión con antidepresivos pueden ser subestimados
o incluso ignorados en las actuales discusiones acerca de los riesgos
potenciales de estos medicamentos.
Tanto
los psiquiatras como los pediatras y otros médicos de atención
primaria cumplen un rol fundamental al proveer cuidado médico
para niños y adolescentes con depresión y otros trastornos
similares. Sin embargo, los médicos están descubriendo
que el recuadro negro de advertencia está fomentando el miedo
y la preocupación en aquellas familias en las que un niño
o adolescente está actualmente recibiendo un tratamiento
médico adecuado y eficaz, incluyendo medicación para
la depresión. Tales inquietudes se han intensificado debido
a los informes contradictorios y a menudo confusos de la prensa
acerca de los supuestos riesgos que los antidepresivos representan
para los pacientes jóvenes.
Los
antidepresivos son y seguirán siendo un componente importante
y valioso en el tratamiento integral de los trastornos mentales
pediátricos. Por esta razón, la APA y la AACAP colaboraron
en la preparación de esta hoja informativa para proporcionar
información precisa a los médicos sobre el uso adecuado
de esta medicaciones, como parte de un programa de tratamiento integral
para los pacientes niños y adolescentes.
Predominio
e impacto de la depresión en niños /adolescentes.
La
depresión y el suicidio en los niños y adolescentes
son un problema de salud pública nacional. La depresión
mayor afecta a un promedio de 2.5% de los niños y a un 8.3%
de los adolescentes en los EE.UU. Estas tasas representan aproximadamente
a 2.6 millones de jóvenes entre 6 y 17 años2.
La
depresión clínica puede afectar cada una de las facetas
de la vida de una persona joven: las relaciones familiares y entre
los pares, el desempeño académico y la salud en general,
debido a los efectos de la depresión sobre la concentración,
la alimentación, el sueño y la ejercitación.
La depresión tiende a ser una enfermedad episódica,
recurrente. Se la relaciona frecuentemente con la ansiedad que incapacita
y con pensamientos de suicidio que experimentan un 40% a un 80%
de jóvenes con la enfermedad3, intentos
de suicidio de hasta un 35% de los jóvenes deprimidos4,
y, muy raramente, suicidios concretados. Una vez que un niño
o adolescente pasa por un período de depresión, es
probable que se deprima nuevamente en algún momento en el
futuro5.
La
depresión es una enfermedad grave y puede ser potencialmente
letal dado al riesgo de suicidio que implica. Sin embargo, cuando
se la reconoce y diagnostica correctamente, la depresión
puede tratarse satisfactoriamente combinando diferentes enfoques
terapéuticos. Estos incluyen medicación, psicoterapia
o ambos, adaptados a las necesidades del niño y de su familia.
Perspectiva
general de la efectividad del tratamiento y la tendencia suicida.
La
efectividad del tratamiento quedó demostrada recientemente
en un estudio definitivo respaldado por el National Institute of
Mental Health (NIMH). El Estudio del Tratamiento de Adolescentes
con Depresión (TADS, por su sigla en inglés)6
demostró que una combinación de fluoxetina (Prozac®)
y de terapia de conducta cognoscitiva (CBT) llevan a una mejoría
clínica significativa en un 71% de los pacientes adolescentes
con depresión de moderada a severa. Las tasas de mejoría
para los otros grupos de tratamiento en el estudio fueron de un
61% para el tratamiento sólo con fluoxetina, un 43% para
el tratamiento sólo mediante la CBT y un 35% mediante placebo.
Este descubrimiento repitió el de dos casos positivos previos
en poblaciones pediátricas7,8.
Un
descubrimiento clave del TADS concierne al impacto positivo del
tratamiento de pensamientos y comportamientos suicidas, o "tendencias
suicidas", en jóvenes depresivos. La idea suicida es un síntoma
clave de la depresión mayor. Por lo general, está
presente antes de comenzar el tratamiento antidepresivo y es uno
de los síntomas principales a los que el tratamiento tiene
como objetivo. Ya que la alteración en el estado de ánimo
con frecuencia es el último síntoma en ser tratado
durante el tratamiento, y debido a que los antidepresivos generalmente
requieren varias semanas para ejercer un efecto clínico,
los cambios iniciales en el funcionamiento del cerebro que son consecuencia
del tratamiento, con frecuencia no son adecuados para suprimir los
pensamientos suicidas. En caso de que el paciente empeore, el médico,
en colaboración con los padres del niño u otros miembros
de la familia, debe considerar la importancia del seguimiento intensivo
en un paciente pediátrico para garantizar su seguridad durante
la primera etapa del tratamiento. En algunos casos, la hospitalización
puede ser necesaria, aunque la gran mayoría de los pacientes
responden a un tratamiento ambulatorio.
En
vista de esta situación, es notable que en TADS, el 29% de
los pacientes jóvenes con depresión comunicara tener
pensamientos suicidas clínicamente significativos al comienzo
del tratamiento. En la semana número doce, el número
de jóvenes que comunicó tener ideas suicidas disminuyó
en un 10%. Dado que los jóvenes con mayor tendencia suicida
fueron excluidos de la muestra del TADS, la proporción que
comunicó tener pensamientos suicidas al comienzo del estudio
fue sustancialmente menor a las tasas de ideación suicida
que se encontraron en las muestras de la comunidad mencionadas anteriormente
(referencia Nº 3) de jóvenes con trastornos de depresión
graves.
Sin
un tratamiento adecuado las consecuencias de la depresión
son extremadamente serias. Los niños son propensos a tener
problemas continuos en la escuela, en su casa y con sus amigos.
Cuatro de cada diez tendrán un segundo episodio de depresión
dentro de un período de dos años9.
También es mayor el riesgo de que consuman drogas, sufran
desórdenes alimenticios y tengan embarazos precoces10.
Las investigaciones indican que más de la mitad de los jóvenes
con depresión con el paso del tiempo intentarán suicidarse,
y que un promedio del 2% al 5% morirá a causa del suicidio
en los siguientes 10 a 20 años desde el episodio inicial11.
¿Qué
provocó la advertencia de la FDA?
En
el 2004, la FDA revisó 23 pruebas clínicas que incluían
a más de 4,300 pacientes niños y adolescentes que
recibían alguna de las nueve diferentes medicinas antidepresivas12.
No se registraron casos de suicidio en ninguno de estos
estudios. En la mayoría de los estudios que examinó
la FDA se utilizaron dos medidas para evaluar el pensamiento y la
conducta suicida.
1)
Todos utilizaron "Informes de Sucesos Adversos", que son informes
llevados a cabo por el investigador clínico si un paciente
(o sus padres) comentaban tener pensamientos suicidas o describía
conductas potencialmente peligrosas. La FDA encontró que
dichos "sucesos adversos" eran declarados aproximadamente en el
4% de niños y adolescentes que tomaban medicación
comparado con un 2% de aquellos que estaban tomando un placebo.
Uno de los problemas al seguir este enfoque para medir el pensamiento
suicida es que la mayoría de los adolescentes no hablan acerca
de sus pensamientos suicidas a menos de que se les pregunte13,
en cuyo caso no se registra ningún informe.
2)
En 17 de los 23 estudios se disponía también de una
segunda medida. Eran formularios estandarizados que contenían
preguntas acerca de pensamientos y conductas suicidas que cada niño
o adolescente completaba en cada visita. Para algunos expertos estas
medidas eran más confiables que los informes de sucesos.
El análisis que realizó la FDA de la información
contenida en estos 17 estudios demostró que la medicación
no incrementaba la tendencia suicida que había existido antes
del tratamiento, ni inducía a una tendencia suicida a aquellos
que no recurrían a tales pensamientos al comienzo del estudio.
De hecho, en estas medidas , todos los estudios combinados mostraron
una leve reducción en las tendencias suicidas a lo
largo del tratamiento. Aunque la FDA dio a conocer ambos hallazgos,
no emitieron comentario alguno acerca de la contradicción
existente entre ellos.
Por
ello, las tasas del informe espontáneo del 2% y el 4% deben
entenderse en el contexto como resultados que surgen de una muestra
de la comunidad citada anteriormente en la que la mitad o más
de los adolescentes con depresión mayor está pensando
en el suicidio en el momento del diagnóstico y un 16% a un
35% ha cometido previamente algún intento de suicidio.
Aunque
sólo nueve medicaciones fueron examinados una vez más
en el análisis, la FDA aplicó el uso de las etiquetas
en todas la medicaciones antidepresivas. Esto se hizo de acuerdo
con la apreciación de la comisión asesora de que la
información actualmente disponible es inadecuada para excluir
cualquier medicación de ser potencialmente asociada con el
mismo riesgo incrementado por los informes espontáneos de
pensamiento y/o conducta suicida que se encontraron en los 23 estudios.
La
tendencia suicida en la adolescencia
La
ideación e intentos de suicidio son comunes en la adolescencia
y el pronóstico de que se cometa suicidio no tiene la misma
relevancia que tienen estas mismas conductas con posterioridad en
la vida.
Los
Centros Federales para la Prevención y Control de las Enfermedades
(Federal Centers for Disease Prevention and Control), o CDC, informan
que el 17% de los adolescentes piensan en el suicidio en un año
determinado14. Entre los estudiantes de educación
media, el 12% de las mujeres y el 5% de los varones intentan suicidarse
en un año determinado. Recientemente, 2 de cada 100,000 mujeres
y 12 de cada 100,000 varones mueren a causa de dichos intentos –
una proporción de intentos de suicidios concretados que es
de 6,000 a 1 entre las mujeres y de 400 a1 entre los varones. En
los Estados Unidos, esto se traduce en aproximadamente 2,000 jóvenes
que mueren cada año a causa del suicidio.
Afortunadamente,
la tasa total de suicidios en la franja que va desde los 10 a los
19 años ha descendido a razón de un 25% con relación
a la década anterior. Ya que se ha asociado a esta década
con un incremento dramático en las tasas de prescripción
de los últimos antidepresivos ISRS, un estudio reciente ha
demostrado que un 1% en el aumento de la prescripción de
antidepresivos era asociado con una disminución de un 0.23
por cada 100,000 suicidios en adolescentes15.
Es
importante considerar la información de las pruebas clínicas
en el contexto de esta información basada en la población.
En su revisión de 23 pruebas clínicas que incluían
a niños y adolescentes que recibían alguno de los
nueve antidepresivos diferentes, la FDA reunió las tasas
de los pensamientos suicidas y las de los intentos de suicidio bajo
el término general de "tendencia suicida" Esto ha fomentado
la opinión pública de que existe una alta tasa de
intentos de suicidio o suicidios concretados en niños y adolescentes
que puede atribuirse a la utilización de antidepresivos;
de hecho, los pensamientos y acciones suicidas disminuyen con la
medicación y el tratamiento psicoterapéutico y no
se registraron suicidios en los estudios revisados por la FDA. Los
pensamientos suicidas y los intentos de suicidio no son lo mismo
que los suicidios.
Cada
suicidio es una tragedia personal que puede relacionarse con un
inadecuado seguimiento del tratamiento o con los severos efectos
colaterales adversos de una medicación. Aun así, el
incremento de las tasas de tratamiento de la población en
general con antidepresivos no ha sido relacionado con el aumento
de suicidios concretados en la población en general, de hecho,
ha habido una disminución significativa en la cantidad de
suicidios durante la década pasada. De igual forma, la mayor
cantidad de informes espontáneos de ideas e intentos de suicidio
(referidos por la FDA como "sucesos adversos") en niños que
toman antidepresivos en comparación con aquellos que toman
un placebo, no han sido correlativos con las evaluaciones sistemáticas
de ideas e intentos de suicidio que aumentan con esta medicación.
Se necesita una investigación para poder determinar cómo
se relaciona la tasa relativamente baja de los informes de sucesos
adversos con las tasas mucho más elevadas de evaluación
sistemática de idea e intento de suicidio, y cuál
indica con mayor claridad un riesgo para concretar un suicidio.
En
toda enfermedad en la que los pensamientos suicidas indeseados y
espontáneos son componentes integrales de los síntomas,
el tratamiento que acreciente la comunicación acerca de esos
síntomas puede llevar a un seguimiento más adecuado
y a una disminución del riesgo del suceso adverso que más
nos preocupa, es decir, el suicidio.
Reconocimiento
y diagnóstico de la depresión de niños /adolescentes
Investigaciones
exhaustivas han identificado los signos y síntomas de la
depresión mayor16. En los niños,
estos síntomas clásicos a menudo pueden confundirse
con otros problemas de conducta o físicos, características
como las que aparecen en la columna derecha del cuadro a continuación.
Al menos cinco de estos síntomas deben estar presentes en
tanto interfieran con la vida diaria por un período mínimo
de dos semanas.
|
Síntomas
de Trastorno de Depresión Mayor DSM-IV
|
Como
se la puede observar con frecuencia en los jóvenes
|
Estado
de ánimo depresivo la mayor parte del día
|
Estado
de ánimo irritable o malhumorado, preocupación
con letras nihilistas de canciones. |
Disminución
en el interés /placer por las actividades que solían
ser las favoritas
|
Pérdida
del interés en los deportes, video juegos, y en actividades
con amigos. |
Pérdida
/aumento de peso importante
|
Fracaso
en el aumento de peso como normalmente se espera, anorexia o
bulimia; quejas frecuentes sobre enfermedades físicas,
por ejemplo dolor de cabeza o de estómago |
Insomnio
o hipersomnio
|
Mirar
la televisión hasta altas horas de la noche, negación
a levantarse pasa asistir a la escuela por la mañana |
Agitación
/retraso psicomotor
|
Hablar
acerca de huir de casa o realizar esfuerzos para huir |
Fatiga
o pérdida de energía
|
Aburrimiento
persistente |
Baja
autoestima, sentimientos de culpa
|
Comportamiento
opuesto y/o negativo |
Disminución
en la habilidad para concentrarse, indecisión
|
Bajo
rendimiento en la escuela, frecuentes faltas |
| Ideas
o comportamientos suicidas recurrentes |
Ideas
o comportamientos suicidas recurrentes |
El
diagnóstico de la depresión u otros desórdenes
psiquiátricos sólo debe realizarse en el contexto
de un examen médico completo para identificar y/o eliminar
alguna comorbidad y/o condiciones psiquiátricas o somáticas
que puedan crear confusiones. Más de la mitad de todos los
jóvenes con MDD tiene algún otro trastorno psiquiátrico,
con una proporción significativa de jóvenes que sufren
dos o más trastornos17.
La
depresión mayor o depresión clínica es una
forma de depresión dentro del grupo más grande de
trastornos del estado de ánimo. Estos incluyen la distimia,
un trastorno del estado de ánimo en el que los síntomas
son generalmente menos graves que en la depresión mayor,
sin embargo, la enfermedad está marcada por un ciclo más
crónico y persistente. Otra forma de la enfermedad es el
trastorno bipolar en el que los períodos de depresión
se alternan con períodos de manías, cuyos contrastes
son altos niveles de energía anormales, grandiosidad y/o
irritabilidad. El trastorno bipolar puede aparecer primero como
un episodio depresivo. Las investigaciones han demostrado que el
tratamiento de la depresión bipolar desconocida con antidepresivos
puede provocar la fase maníaca de la enfermedad. Los niños
que tienen antecedentes familiares de trastorno bipolar requerirán
consideraciones especiales en cuanto al tratamiento que deben ser
indicadas correctamente en cualquier plan de tratamiento integral.
La
experiencia clínica sugiere que la depresión en niños
pequeños puede ser un trastorno heterogéneo con múltiples
factores etiológicos. La depresión en los adolescentes
parece demostrar mayor continuidad con mayores trastornos depresivos
en los adultos.
Factores
de riesgo para el suicidio
La
mayoría de los pacientes con un trastorno depresivo no planean,
intentan o cometen suicidio; sin embargo, un promedio del 60% de
la gente que muere a causa del suicidio ha padecido un trastorno
en su estado de ánimo; entre los pacientes jóvenes,
son también muy comunes los trastornos por el uso de sustancias
comórbidas18.
El
comportamiento suicida es complejo. Algunos factores de riesgo varían
de acuerdo a la edad, el sexo y el grupo étnico y pueden
aún cambiar a través del tiempo. Los factores de riesgo
para el suicidio frecuentemente suceden en combinación. Los
hechos adversos de la vida en combinación con otros factores
de riesgo importantes, como la depresión, pueden llevar al
suicidio. Sin embargo, el suicidio y el comportamiento suicida no
son respuestas normales a las presiones que experimenta la mayoría
de las personas. Mucha gente experimenta uno o más factores
de riesgo y no son suicidas.
Los
resultados de las investigaciones y la experiencia clínica
coinciden generalmente en que los dos factores de riesgo claves
para cometer suicidio son a) la presencia de uno o más trastornos
mentales diagnosticables- en especial, un trastorno depresivo o
un trastorno agresivo /perturbador- que se presente sólo
o en comorbidad con un trastorno relacionado al consumo de fármacos
o alcohol, y b) un intento de suicidio previo.
Las
investigaciones han identificado un conjunto de factores más
generales que se asocian con el suicidio. Estos incluyen, a modo
ilustrativo, la impulsividad, un antecedente familiar de algún
trastorno mental o de abuso de sustancias adictivas, un antecedente
familiar de suicidio, violencia familiar -incluyendo el abuso físico
o sexual- la presencia de armas de fuego en el hogar, la encarcelación
y exposición al comportamiento suicida de otros, incluyendo
a la familia, a los amigos o a las noticias o historias de ficción.
Los médicos clínicos han descubierto que la gravedad
de la amenaza que significan los factores de riesgos puede ser influenciada
por los dos factores claves mencionados anteriormente, esto es,
la presencia de trastornos mentales y/o el abuso de sustancias adictivas
y un intento de suicidio previo.
Es
importante destacar, sin embargo, que ninguno de estos factores
se relaciona específicamente con el consumo de antidepresivos
en niños y adolescentes.
¿El
hablar acerca de las señales del suicidio aumenta la probabilidad
de que un niño o niña se haga daño?
Cualquier
expresión de pensamientos o sentimientos suicidas en un niño
o adolescente es una clara señal de sufrimiento y debe ser
tomada seriamente por los profesionales de la salud, los padres,
los miembros de la familia y otros.
Los
psiquiatras y otros especialistas de la salud mental han descubierto
que cuando una persona joven habla sobre sus pensamientos suicidas,
con frecuencia se abre una puerta para conversar más allá
de la necesidad de tomar medidas especiales de precaución
o protección de la seguridad, y así, cualquier intervención
terapéutica que aumente la conversación sobre pensamientos
o impulsos suicidas latentes u ocultos es de gran ayuda. Mucho más
preocupante y potencialmente peligroso es un joven con depresión
que logra ocultar exitosamente el hecho de que tiene pensamientos
suicidas.
El
tratamiento de la depresión en niños y adolescentes
El
médico, en consulta con el paciente y los padres/tutores
debe desarrollar un plan de tratamiento integral. Esto incluye generalmente
psicoterapia, medicación o la combinación de ambas,
y el trabajo con la familia del niño y/o su escuela. Se necesitarán
varios meses de tratamiento antes de que el estado de ánimo
depresivo y los pensamientos y sentimientos suicidas que lo acompañan
comiencen a mejorar.
Las
estrategias basadas en las pruebas para los planes de tratamientos
integrales para la depresión mayor se pueden encontrar en
Practice Parameter on Depressive Disorders17
de la AACAP y Practice Guideline on the Treatment of Patients with
Major Depressive Disorder de la APA (Parámetros de Práctica
para Desórdenes Depresivos de la AACAP y en la Guía
de Práctica en el Tratamiento de pacientes con Depresión
Mayor de la APA)19.
La
medicación sola y/o la psicoterapia sola son eficaces en
el tratamiento de la depresión, pero los tratamientos combinados
son los mejores y se los prefiere en la medida que sea posible.
Además, no toda la gente joven con depresión necesita
ser tratada con medicación. Muchos niños y adolescentes
con un trastorno depresivo mayor sin complicaciones responden muy
bien a la psicoterapia20,21,22.
La terapia de conducta cognoscitiva (CBT) y la terapia interpersonal
(IPT, por su sigla en inglés), han demostrado ser efectivas
para tratar formas leves de depresión así como también
la ansiedad y otros trastornos obsesivos compulsivos (TOC).
-
El objetivo de la CBT es ayudar a un paciente a reconocer y modificar
patrones de pensamientos negativos que puedan contribuir a la
depresión.
-
La depresión y otros trastornos mentales afectan con frecuencia
las relaciones interpersonales y los roles en esas relaciones.
El objetivo de IPT es ayudar a una persona a encarar temas tales
como disputas o conflictos interpersonales, transiciones de roles,
u otros hechos que parezcan ser más importantes en el comienzo
y/o continuidad de la depresión.
Tan
sólo consultando regularmente durante varias semanas a un
profesional de la salud especializado se obtendrá una reducción
de los síntomas de la depresión en alrededor de un
tercio de los adolescentes. Aunque a esto se lo suele confundir
con un "efecto placebo", el interés y el apoyo de un profesional
de la salud tiene mayor incidencia positiva en la respuesta al síntoma
que la negación o rechazo de la afección del paciente23.
En
la evaluación diagnóstica inicial y en cada uno de
los sucesivos encuentros, el médico debe preguntarle al paciente
directamente acerca de la aparición de pensamientos o comportamientos
suicidas en el episodio actual de la enfermedad.
Si
un niño o un miembro de una familia sufre de depresión,
deben emplearse estrategias generales para la prevención
del suicidio. Los objetos letales, tales como armas de fuego, deben
eliminarse de la casa, y los medicamentos peligrosos en grandes
cantidades, incluyendo a aquellos de venta libre, no deben dejarse
en lugares accesibles. El médico debe trabajar con las familias
para desarrollar un plan de emergencia, que incluya un número
telefónico al que se pueda consultar las 24 horas para lidiar
con las crisis.
Los
padres deben ser aconsejados para que contacten al médico
inmediatamente si un niño manifiesta nuevos o más
frecuentes pensamientos de querer matarse o hacerse daño
a sí mismo, o intenta hacerlo.
Cuando
las intervenciones como la CBT se combinan con medicación,
pueden tener un importante efecto protector contra la ideación
y/o los comportamientos suicidas5.
Sugerencias
para los médicos al prescribir antidepresivos a pacientes
pediátricos
Entre
los antidepresivos, uno- la fluoxetina o Prozac® –está
formalmente aprobado por la FDA para tratar la depresión
en los pacientes pediátricos- basado en la evidencia de tener
mayor efectividad que el placebo en pruebas clínicas detalladamente
diseñadas. El Prozac y otras tres medicaciones -sertralina
(Zoloft®), fluvoxamina y clomipramina (Anafranil®) –
están aprobadas para tratar trastornos obsesivo compulsivos
(TOC) en niños y jóvenes.
La
prescripción de antidepresivos sin etiquetas a niños
y adolescentes es común y constante en la práctica
clínica general. Aproximadamente del 30 al 40 por ciento
de los niños y adolescentes que no responden a una medicación
inicial, un número considerable responderá a una medicación
alternativa
El
médico debe describir y hablar con los padres/tutores y con
el paciente niño o adolescente acerca de los riesgos y beneficios
de cualquier tratamiento, incluyendo el tratamiento con medicación.
Si
no se manifiesta una respuesta clínica en 6-8 semanas, el
médico debe volver a evaluar el plan de tratamiento y realizar
modificaciones si son necesarias. La consideración de un
tratamiento alternativo no se limita a los jóvenes que estén
bajo tratamientos con medicación, sino que también
se extiende para aquellos que estén recibiendo psicoterapia
u otras intervenciones.
Seguimiento
de un niño /adolescente que toma antidepresivos.
El
seguimiento cuidadoso a cargo de los médicos y los padres
del niño con una afección de la salud mental y del
comportamiento al inicio del tratamiento con antidepresivos o en
el cambio de la meicación y/o dosis es de importancia crítica.
La
FDA recomienda que sería "ideal" que el niño que esté
tomando antidepresivos visite a su médico una vez a la semana
durante las primeras cuatro semanas de tratamiento, cada dos semanas
durante el segundo mes de tratamiento y al final de la semana número
doce de estar medicado. La APA y la AACAP creen que más que
requerir adhesión a un horario de control prescripto, la
frecuencia y naturaleza del control deben individualizarse de acuerdo
a las necesidades del niño y de la familia.
El
médico debe conseguir el apoyo de los padres/tutores en la
responsabilidad de controlar al paciente. Los miembros de la familia
deben contactarse con el médico si el paciente niño
o adolescente:
- expresa
deseos nuevos o más frecuentes de querer matarse o se comporta
de manera autodestructiva,
-
muestra signos de mucha ansiedad/pánico, agitación,
agresividad o impulsividad,
-
experimenta una agitación involuntaria (acatisia) o un
grado extremo de euforia o energía injustificadas acompañadas
por un discurso rápido, impulsivo y planes o metas poco
realistas.
Las
reacciones adversas a los antidepresivos son más probables
en la etapa temprana del tratamiento. Puede ser apropiado adaptar
la dosis, cambiarla por una medicación diferente o dejar
de utilizar la medicación. En un pequeño número
de casos, un niño o adolescente podría tener reacciones
extremas a los antidepresivos o a otras medicaciones comúnmente
utilizados como la penicilina o las aspirinas como resultado de
interacción genética, alérgica, con fármacos
u otros factores desconocidos.
Si
un paciente pediátrico niño o adolescente está
en tratamiento con una medicación y responde satisfactoriamente,
debe continuar con el tratamiento.
Ningún
paciente debe dejar de tomar los antidepresivos abruptamente por
la posibilidad de efectos adversos de supresión tales como
la agitación o una depresión más intensa. El
médico debe transmitirles a los padres la importancia de
consultar con el profesional de la salud antes de cambiar o finalizar
el tratamiento antidepresivo del niño.
¿Qué
medicamentos llevarán la etiqueta de advertencia?
•Anafranil
(clomipramina CIH)
|
•Paxil
(paroxetina CIH) |
•Aventyl
(nortriptilina CIH)
|
•Pexeva
(paroxetina mesilato) |
•Celexa
(citalopram HBr)
|
•Prozac
(fluoxetina CIH) |
•Cymbalta
(duloxetina ClH)
|
•Remeron
(mirtazapina) |
•Desyrel
(trazodone ClH)
|
•Sarafem
(fluoxetina CIH) |
| •Effexor
(Venlafaxina CIH) |
•(Nefazodona
CIH) |
| •Elavil
(amitriptilina ClH) |
•Sinequan
(doxepina ClH) |
| •Lexapro
(oxalato de escitalopram) |
•Surmontil
(trimipramina) |
•Limbitrol
|
•Symbyax
(olanzapina/fluoxetina) |
| (clordiacepóxido
/amitriptilina) |
•Tofranil
(imipramina ClH) |
| •Ludiomil
(Maprotilina ClH) |
•Tofranil-PM
(pamoato de imipramine) |
| •(fluvoxamina
maleato) |
•Triavil
(Perfenazina /amitriptilina) |
•Marplan
(isocarboxazida)
|
•Vivactil
(proptiptilina ClH) |
| •Nardil
(sulfato de fenelcina) |
•Wellbutrin
(bupropion ClH) |
| •Norpramin
(desipramina ClH) |
•Zoloft
(Sertralina CIH) |
| •Pamelor
(nortriptilina ClH) |
•Zyban
(bupropion ClH) |
| •Parnate
(sulfato de tranilcipromina) |
Todos
los antidepresivos que se estén desarrollando en este
momento y en un futuro |
Medición
de los resultados del tratamiento de la depresión
La
Academia de Pediatras de los Estados Unidos recomienda el uso de
herramientas tales, como el Inventario de Depresión de Beck
y el Inventario de Depresión de Beck –revisado, en
el control de la respuesta del niño ante el tratamiento.
Aunque los índices no son definitivos para diagnosticar la
depresión, pueden servir de guía para el interrogatorio
durante las citas de seguimiento del control.
Actualmente,
se están desarrollando más exploraciones selectivas
de la depresión y herramientas de medición de gravedad
especialmente para adolescentes. L a APA y la AACAP informarán
acerca de estos instrumentos a medida que haya datos disponibles.
Directivas futuras
La
controversia y la información conflictiva que rodea a la
prescripción de antidepresivos en niños y adolescentes
les han quitado importancia a las discusiones actuales acerca de
la necesidad de un registro nacional integral de las pruebas clínicas
que ya está a disposición de los médicos, investigadores
y del público en general. La AACAP y la APA fueron pioneros
en pedir la creación de dicho registro.
La
APA y la AACAP también continuarán participando y
controlando importantes investigaciones que se están llevando
a cabo y que aclararán los interrogantes que surgen del uso
de antidepresivos y de los pacientes pediátricos. El National
Institute of Mental Health [ver http://www.nimh.nih.gov/studies/index.cfm]
está financiando tres proyectos potencialmente informativos.
Estos incluyen:
-
el Tratamiento de la Depresión Refractaria en Adolescentes,
o estudio TORDIA (por su sigla en inglés), diseñado
para determinar cuál es la mejor manera de tratar a los
adolescentes que sufren de esta depresión que "resiste"
al primer antidepresivo ISRS que hayan probado. Los pacientes
que participan en el estudio reciben uno de tres antidepresivos
diferentes, ya sea solos o en combinación con la terapia
de conducta cogniscitiva .
-
el Tratamiento de Adolescentes que intentaron suicidarse, o estudio
TASA (por su sigla en inglés), en el que los pacientes
que participen son asignados al azar para recibir un cuidadoso
control del uso de antidepresivos con rutinas de ayuda y manejo
de crisis, terapia de conducta cognoscitiva (CBT) o una combinación
de los antidepresivos más la CBT.
-
Finalmente, la información que surja de la etapa prolongada
de los TADS- sólo los resultados de las primeras doce semanas
han sido publicados, como se lo expuso en esta Hoja Informativa-
será analizada y promete ampliar significativamente nuestro
entendimiento de los resultados a largo plazo que se asocian a
los tratamientos estudiados.
La
APA y la AACAP actualizarán esta Hoja Informativa a medida
que se disponga de nueva información proporcionada por estas
fuentes así como también por los estudios realizados
por investigadores o aquellos subvencionados por industrias.
Con
el apoyo de:
American
Academy of Child and Adolescent Psychiatry
American
Association of Suicidology
American Foundation for Suicide Prevention
American Psychiatric Association
American Society for Adolescent
Psychiatry
Depression and Bipolar Support
Alliance
Families for Depression Awareness
National Association of Psychiatric
Health Systems
Society for Adolescent
Medicine
Suicide Awareness Voices of Education
- Food
and Drug Administration. FDA public health advisory: sucidality
in children and adolescents being treated with antidepressant
medications [online]. 2004 Oct 15. Available at URL: http://www.fda.gov/cder/drug/antidepressants/SSRIPHA200410.htm
[Accessed 2004 Dec 16]
- Birmaher
B, Ryan ND, Williamson, DE, et al (1996). Childhood and adolescent
depression: a review of the past 10 years. Part I. J Am Acad Child
Adolescent Psychiatry, 35(11), 1427-39.
- Haavisto
A, Sourander A, Ellila H, Valimaki M, Santalahti P, and Helenius
H (2003). Suicidal ideation and suicide attempts among child and
adolescent psychiatric inpatients in Finland. J Affect.Disord.
76 (1-3), 211-221; Ryan ND, Puig-Antich J, Ambrosini P, Rabinovich
H, Robinson D, Nelson B, et al. (1987). The clinical picture of
major depression in children and adolescents. Arch Gen Psychiatry,
44, 854-861; Patton GC, Coffey C, Posterino M, Carlin JB, Wolfe
R. (2000). Adolescent depressive disorder: a population-based
study of ICD-10 symptoms. Aust NZ JPsychiatry, 34, 741-747; Roberts
RE, Lewinsohn PM, Seeley JR (1995). Symptoms of DSM-III-R major
depression in adolescence: evidence from an epidemiological survey.
J.Am.Acad.Child Adolesc.Psychiatry, 34, 1608-1617; Grunbaum JA,
Kann L, Kinchen S, Ross J, Hawkins J, Lowry R, et al. (2004).
Youth risk behavior surveillance--United States, 2003. MMWR Surveill
Summ., 53, 1-96; Hallfors DD, Waller MW, Ford CA, Halpern CT,
Brodish PH, Iritani B (2004). Adolescent depression and suicide
risk: association with sex and drug behavior. Am J Prev Med, 27,
224-231.
- Roberts
RE, Lewinsohn PM, Seeley JR (1995). Symptoms of DSM-III-R major
depression in adolescence: evidence from an epidemiological survey.
J Am Acad Child Adolesc Psychiatry, 34, 1608-1617; Kessler R C
Walters EE (1998). Epidemiology of DSM-III-R major depression
and minor depression among adolescents and young adults in the
National Comorbidity Survey. Depress Anxiety, 7, 3-14; Wichstrom
L (2000). Predictors of adolescent suicide attempts: a nationally
representative longitudinal study of Norwegian adolescents. J
Am Acad Child Adolesc Psychiatry, 39, 603-610; Fombonne E, Wostear
G, Cooper V, Harrington R, Rutter M, (2001). The Maudsley long-term
follow-up of child and adolescent depression. 2. Suicidality,
criminality and social dysfunction in adulthood. Br J Psychiatry,
179, 218-223; Haavisto A, Sourander A, Ellila H, Valimaki M, Santalahti
P, and Helenius H (2003). Suicidal ideation and suicide attempts
among child and adolescent psychiatric inpatients in Finland.
J Affect.Disord. 76(1-3), 211-221; Ryan ND, Puig-Antich J, Ambrosini
P, Rabinovich H, Robinson D, Nelson B, et al. (1987). The clinical
picture of major depression in children and adolescents. Arch
Gen Psychiatry, 44, 854-861; Grunbaum JA, Kann L, Kinchen S, Ross
J, Hawkins J, Lowry R et al. (2004). Youth risk behavior surveillance--United
States, 2003. MMWR Surveill Summ, 53, 1-96.
-
Lewinsohn PM, Clarke GN, Seeley JR, and Rohde P (1994). Major
depression in community adolescents: age at onset, episode duration,
and time to recurrence. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 33
(6), 809-818.
- March
J, et al (2004). Fluoxetine, Cognitive Behavioral Therapy, and
their combination for adolescents with depression: Treatment for
Adolescents with Depression Study (TADS) randomized controlled
trial. JAMA 292(7), 807-820
- Emslie
GJ, Rush AJ, Weinberg WA, et al. (1997). A double-blind, randomized,
placebo-controlled trial of fluoxetine in children and adolescents
with depression. Arch General Psychiatry 54(11), 1031-37.
- Emslie
GJ, Heiligenstein JH, Wagner KD et al. (2002). Fluoxetine for
acute treatment of depression in children and adolescents: a placebo-controlled,
randomized clinical trial. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry
41(10), 1205-15.
- Lewinsohn
PM, Clarke GN, Seeley JR, and Rohde P (1994). Major depression
in community adolescents: age at onset, episode duration, and
time to recurrence. J. Am. Acad. Child Adolesc .Psychiatry 33
(6), 809-818.
- Kessler
RC, Avenevoli S, Merikangas KR (2001). Mood disorders in children
and adolescents: an epidemiologic perspective. Biol Psychiatry
49(12), 1002-1014.
- E.
Fombonne, G. Wostear, V. Cooper, R. Harrington, and M. Rutter.
(2001). The Maudsley long-term follow-up of child and adolescent
depression. 2. Suicidality, criminality and social dysfunction
in adulthood. Br J Psychiatry 179, 218-23; Rao M, Weissman M,
Martin JA, Hammond RW (1993). Childhood depression and risk of
suicide: a preliminary report of a longitudinal study. J Am Acad
Child Adolesc Psychiatry 32(1), 21-27.
- T.A.
Hammad. Results of the Analysis of Suicidality in Pediatric Trials
of Newer Antidepressants. Presentation at the FDA Center for Drug
Evaluation and Research (CDER), Bethesda, MD. September 13, 2004.
Available at: http://www.fda.gov/ohrms/dockets/ac/cder04.html#PsychopharmacologidDrugs.
Accessed January 5, 2005.
- Gould
MS, Velting D, Kleinman M, Lucas C, Thomas JG, Chung M (2004).
Teenagers’ attitudes about coping strategies and help-seeking
behavior for suicidality. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry,
43(9), 1124-33.
- Available
at http://www.cdc.gov/HealthyYouth/YRBS/pdfs/trends-suicide.pdf.
Accessed 12/29/2004
- Olfson
M, Shaffer D, Marcus SC, Greenberg T. (2003). Relationship between
antidepressant medication treatment and suicide in adolescents.
Arch Gen Psychiatry 60, 978-982.
- American
Psychiatric Association (2004). Diagnostic and Statistical Manual
of Mental Disorders, Fourth Edition (DSM-IV-TR). Washington, DC:
American Psychiatric Association.
- American
Academy of Child and Adolescent Psychiatry (1998), Practice Parameters
for the Assessment and Treatment of Children and Adolescents with
Depressive Disorders. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry, 37(10suppl),
63s-83s.
- Pfeffer
CR (2001). Diagnosis of childhood and adolescent suicidal behavior:
unmet needs for suicide prevention. Biological Psychiatry, 49,
1055-1061.
- American
Psychiatric Association (2000). Practice Guideline for the Treatment
of Patients with Major Depressive Disorder (Revision). Am J Psychiatry
157(4), suppl:1-45.
- Elkin
I, Gibbons ID, Shea T, et al. (1995). Initial severity and differential
treatment outcome in the National Institute of Mental Health Treatment
of Depression Collaborative Research Program. J Consult Clin Psychol,
63, 841-847.
- Brent
DA, Holder D, Kolko D, et al (1997). A clinical psychotherapy
trial for adolescent depression comparing cognitive, family, and
supportive therapy. Arch Gen Psychiatry 54, 877-885.
- Geller
B (1994). Should tricyclic antidepressants be prescribed to depressed
children and adolescents? Curr Opin Psyhiatry 7, 301-303.
-
Fawcett J et al (1987). Clinical management-imipramine/placebo
administration manual: NIMH Treatment of Depression Collaborative
Research Program. Psychopharmacology Bulletin, 23, 309-324.
Descargos
de responsabilidad:
La
información que se ofrece en esta guía no intenta
ser ni es un sustituto de los consejos de los médicos profesionales.
Todas las decisiones sobre el cuidado clínico deben tomarse
luego de consultar al médico que trata al niño.
No
se utilizaron fondos farmacéuticos para la preparación
y mantenimiento de esta guía o del sitio Web ParentsMedGuide.org.
|
keywords: psychiatry, psychiatric,
psychiatrist, child psychiatrist, adolescent psychiatrist, child and adolescent
psychiatrist, pediatric psychiatrist, child psychiatry, adolescent psychiatry,
child and adolescent psychiatry, pediatric psychiatry, child psychiatric,
adolescent psychiatric, child, adolescent, pediatric, teen, teenager,
kid, childhood, suicide, suicidality, suicidal, suicidal thought, suicidal
behavior, suicidal tendencies, suicidal actions, suicidal ideation, ideation,
risk of suicide, suicide risk, attempted suicide, suicide prevention,
prevent suicide, prevention, depression, depressed, depressive, major
depression, major depressive disorder, mdd, clinical depression, clinically
depressed, mood disorder, affective disorder, dysthymia, teen depression,
adolescent depression, childhood depression, depressed child, depressed
teen, depressed teenager, depressed kid, pediatric depression, treating,
treatment, diagnosis, diagnosed, parent, medication, pharmacotherapy,
parent medication, parent med guide, parent medication guide, parents,
parents medication, parents medication guide, parents med guide, physician,
physician medication, physician medication guide, physician med guide,
physicians, physicians medication, physicians medication guide, physicians
med guide, medication guide, med guide, antidepressant, antidepressant
medication, antidepressant medication guide, antidepressant med guide,
mentally ill, mental illness, mental health, mental disorder, black box,
black box warning, clinical trial, SSRI, serotonin, selective serotonin,
reuptake, inhibitor, reuptake inhibitor, selective serotonin reuptake
inhibitor, norepinephrine, selective norepinephrine reuptake inhibitor,
SNRI, amitriptyline, amitriptyline HCl, Anafranil, Aventyl, bupropion,
bupropion HCl, Celexa, chlordiazepoxide, citalopram, citalopram HBr, clomipramine,
clomipramine HCl, Cymbalta, desipramine, desipramine HCl, Desyrel, doxepine,
doxepine HCl, duloxetine, duloxetine HCl, Effexor, Elavil, escitalopram,
escitalopram oxalate, fluoxetine, fluoxetine HCl, fluvoxamine maleate,
imipramine, imipramine HCl, imipramine pamoate, isocarboxazid, Lexapro,
Limbitrol, Ludiomil, maprotiline, maprotiline HCl, Marplan, mirtazapine,
Nardil, nefazodone, nefazodone HCl, Norpramin, nortriptyline, nortriptyline
HCl, olanzapine, Pamelor, Parnate, paroxetine, paroxetine HCl, paroxetine
mesylate, Paxil, Perphenaine, Pexeva, phenelzine, phenelzine sulfate,
protriptyline, protriptyline HCl, Prozac, Remeron, Sarafem, sertraline,
sertraline HCl, Sinequan, Surmontil, Symbyax, Tofranil, Tofranil-PM, tranylcypromine,
tranylcypromine sulfate,
trazodone, trazodone HCl, Triavil, trimipramine, venlafaxine, venlafaxine
HCl, Vivactil, Wellbutrin, Zoloft, Zyban, David Fassler, Dr. Fassler,
Darrel Regier, Darrel A. Regier, Dr. Regier, Gail Griffith, American Academy
of Child and Adolescent Psychiatry, AACAP, American Association of Suicidology,
American Foundation for Suicide Prevention, American Psychiatric Association,
APA, American Society for Adolescent Psychiatry, Depression and Bipolar
Support Alliance, DBSA, Families for Depression Awareness, National Alliance
for the Mentally Ill,
NAMI, National Association of Psychiatric Health Systems, NAPHS, National
Mental Health Association, NMHA, Society for Adolescent Medicine, SAM,
Suicide Awareness Voices of Education, Suicide Prevention Action Network,
SPAN, American Academy of Family Physicians, American Academy of Pediatrics
, American College of Neuropsychopharmacology,
National Institute of Mental Health, NIMH, U.S. Food and Drug Administration,
FDA
|